11 de abril,

Disfraz

La Biblia en un año: 1 Samuel 17-18, Lucas 11:1-28

Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados. . . . --2 Corintios 11:3.


Muchas veces es difícil entender por qué la gente cede a ciertas tentaciones. Desde nuestro ventajoso punto de vista, su problema se debería manejar con facilidad.

Puede que hasta nos preguntemos cómo es que Adán y Eva pudieron haber sido tan tontos de tirar por la borda todo lo que Dios les había dado al principio de su existencia. Nosotros no hubiéramos caído tan fácilmente. . . ¿verdad?

Parte del problema es que Satanás se pone un disfraz cuando se escurre en nuestras vidas. Tal como dice Mefistófeles en la obra de teatro Fausto: «La gente no sabe que el diablo está presente ni siquiera cuando los tiene agarrados por el pescuezo.»

La Biblia nos dice que la serpiente era «astuta, más que todos los animales del campo» (Génesis 3:1). No hubo siseo ni cascabeleo ominoso que advirtiera del peligro. Ella no dijo: «Disculpe, ¿me concede 20 minutos para destruir su vida?»

El enemigo público número 1 usa las mismas tácticas hoy que entonces. Apela a nuestros deseos pecaminosos (1 Juan 2:15-16). Satanás hasta se disfraza como ángel de luz, y sus secuaces aparecen como ministros de justicia (2 Corintios 11:14-15; 1 Juan 2:18-19).

Si queremos resistir la tentación y detectar los engaños de Satanás, debemos vivir en estrecha comunión con Cristo (1 Juan 2:28). Así no nos engañarán los disfraces de Satanás.

TIENES QUE CONOCER LA VERDAD DE DIOS PARA VER LAS MENTIRAS DE SATANÁS.

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