26 de abril,

Una buena palabra

La Biblia en un año: 2 Samuel 23-24, Lucas 19:1-27

La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra. --Proverbios 12:25.


A un hombre lo invitaron a la casa de unos amigos a cenar. La comida estaba exquisita, excepto por el pastel de manzana. Aun así, él encontró algo bueno que decir del pastel.

Varias semanas después, el hombre volvió a la misma casa a cenar de nuevo. Esta vez había un pastel de cerezas que estaba absolutamente delicioso. Pero el visitante no dijo ni una palabra al respecto. Esto molestó a la anfitriona, por lo que finalmente expresó: «La última vez que usted vino serví un pastel del que me avergoncé, pero usted lo halagó. Hoy he servido el que creo es el mejor pastel que he hecho en mi vida, y no ha dicho ni una palabra. ¿Por qué?

El hombre sonrió y contestó: «El pastel de cerezas de esta noche estaba fantástico, y el de manzana que sirvió el otro día no era tan bueno como éste. ¿Se da cuenta? El de manzana necesitaba más alabanzas.»

Nuestras relaciones con la gente son así: algunas necesitan más aliento que otras. Por muy imperfecta que pueda parecer una persona o por mal que actúe, siempre debemos tratar de encontrar algo que alabar. Estamos rodeados de personas desanimadas, tal vez incluso en nuestros hogares, que necesitan «una buena palabra» de nosotros para alegrarse (Proverbios 12:25). Busquemos maneras de darles el aliento que necesitan.

SI VES A ALGUIEN SIN UNA SONRISA HOY, DALE UNA DE LAS TUYAS.

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