3 de agosto,

Acciones animales

La Biblia en un año: Salmos 63-65, Romanos 6

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. –Romanos 6:12.


En su libro Adjust Or Self-Destruct [Ajústese o destrúyase], Craig Massey ve paralelos conocidos entre nuestras acciones como seres humanos y las de los animales. He aquí algunas de ellas: Una «serpiente» es una persona astuta y engañosa. Un cascarrabias es un «oso». Un cobarde es «una gallina» y un glotón es «un cerdo». Todos hemos usado esos términos descriptivos, y también los hemos puesto en práctica en nuestra propia vida.

Cuando nos volvemos a Cristo por fe, nos hacemos nuevas criaturas (2 Corintios 5:17), pero los «animales» de nuestra vida vieja no se encogen y mueren. Siguen tratando de afirmarse. Pablo los veía brotar de «la carne» (Gálatas 5:17). No se refería a nuestro cuerpo físico, sino a esa disposición pecaminosa heredada de Adán (Romanos 7:18-21; Gálatas 5:16-21). Por muy maduros que seamos espiritualmente en esta vida, esas tendencias se quedan con nosotros.

Pero hay buenas nuevas. Por fe somos uno con Cristo (1 Corintios 6:17), y su Espíritu vive en nosotros para capacitarnos para vencer los pensamientos, las actitudes y las acciones pecaminosas. Sin embargo, nuestra fe no debe ser pasiva. Una vez que reconocemos esas tendencias pecaminosas debemos rechazarlas (Romanos 6:12).

Esas bestias no se dominan fácilmente. No hay victoria que se gane sin lucha. Pero podemos resistir y vencer... en el poder del Espíritu de Dios.

PARA ROMPER LAS GARRAS DEL PECADO, PONTE EN LAS MANOS DE DIOS.

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