14 de agosto,

Somos familia

La Biblia en un año: Salmos 89-90, Romanos 14

Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. –Efesios 4:3.


Los compañeros de equipo del difunto Willie Stargell le llamaban «Pops» por su liderazgo tanto dentro como fuera del campo de béisbol. En 1979, cuando Stargell llevó a los Piratas de Pittsburgh a su segunda victoria en la Serie Mundial, al equipo le pusieron el sobrenombre de «La Familia», por la estrecha relación que había entre ellos.

«Ganábamos, vivíamos y disfrutábamos como uno –dijo Stargell–. Moldeamos juntos docenas de personas distintas y las hicimos una sola fuerza laboral. Éramos productos de diferentes razas, fuimos criados con diferentes niveles de ingresos, pero en los vestidores y en el campo, éramos uno.»

¿Nos describe eso a los seguidores de Cristo? Cuando la familia de Dios se reúna en el cielo, incluirá a creyentes «de todo linaje y lengua y pueblo y nación» (Apocalipsis 5:9). ¡Qué maravillosa será esa reunión!

Hasta entonces, se nos instruye para que seamos «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz» (Efesios 4:3). ¿Cómo podemos hacer eso? Viviendo «con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor» (v.2).

Los cristianos somos increíblemente diferentes y diversos. Pero somos una familia. Nuestro Padre celestial nos llama a dejar de lado el prejuicio, el interés propio y el orgullo mientras trabajamos para lograr una unidad natural que le honre.

CRISTO CREA LA UNIDAD EN MEDIO DE LA DIVERSIDAD.

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