22 de agosto,

Practica lo que predicas

La Biblia en un año: Salmos 110-112, 1 Corintios 5

¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. –Salmo 19:12.


Una tarjeta humorística mostraba una vaca grotescamente delgada en un desierto. La vaca flaca tenía la intención de ilustrar «de dónde viene la leche descremada». La lógica del dibujo, claro, no es nada científica. La leche descremada no la producen las vacas sin grasa.

Sin embargo, la idea me recuerda el comentario de D.L. Moody: «La mayoría de la gente habla de crema y vive como si fuera leche descremada.» Si nuestros corazones están mal alimentados espiritualmente, vamos a producir un cristianismo de «leche descremada».

Nuestros labios pueden pronunciar palabras en oración, adoración y conversaciones que suenan espirituales, dando la impresión de que son «una crema de primera calidad». Pero la realidad está revelada por lo que se produce constantemente en nuestra vida.

¿Cómo podemos practicar lo que predicamos? David luchó con esto en el Salmo 19. En los versículos 12 y 13 fue honesto consigo mismo y con Dios cuando pidió ser librado de errores ocultos y de pecados presuntuosos. Además del perdón, David sabía que necesitaba la continua fortaleza y ayuda de Dios para armonizar su andar con su hablar. Así que oró fervientemente: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová...» (v.14).

En nuestro andar, movámonos de leche descremada a crema siendo abiertos, honestos y orando.

NUESTRAS PALABRAS Y NUESTRAS OBRAS DEBEN HABLAR EL MISMO LENGUAJE.

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