9 de diciembre,

La fe de un niño

La Biblia en un año: Daniel 11-12, Judas

... si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. –Mateo 18:3.


Un día escuché a Miguel hablar de su relación con sus dos padres: el que lo crió y su Padre celestial. Primero describió la confianza que tenía durante su niñez hacia su padre terrenal como “sencilla y nada complicada”. Esperaba que su papá arreglara lo que se rompía y le diera consejo. Sin embargo, temía desagradarlo, porque a menudo olvidaba que el amor y el perdón de su padre siempre iban después.

Miguel continuó diciendo: “Hace algunos años hice muchos disparates y herí a mucha gente. Por mi culpa terminé una relación feliz y sencilla con mi Padre celestial. Se me olvidó que podía pedirle que arreglara lo que había roto y buscar su consejo.”

Pasaron los años. A la larga Miguel se sintió desesperado por Dios, pero se preguntaba qué hacer. Su pastor le dijo sencillamente: “Dile que lo sientes y dilo en serio.”

En lugar de eso, Miguel hizo preguntas complicadas como: “¿Cómo funciona esto?” y “¿Qué pasaría si...?”

Finalmente su pastor oró: “Señor, por favor, dale a Miguel la fe de un niño.” Miguel testificó después con gozo: “Y el Señor lo hizo.”

Ese día, Miguel se acercó a su Padre celestial. La clave para él y para nosotros es practicar la fe sencilla y nada complicada de un niño.

LA FE BRILLA MÁS EN UN CORAZON DE NIÑO.

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