15 de diciembre,

Arena en los zapatos

La Biblia en un año: Amós 1-3, Apocalipsis 6

No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa. –Proverbios 4:14-15.


Me imagino los obstáculos que una persona tendría que superar para caminar desde la ciudad de Nueva York hasta San Francisco. A un hombre que logró esta hazaña le preguntaron cuál fue su mayor dificultad. Dijo que la parte más difícil del viaje no fue subir las montañas ni cruzar los calurosos, secos y estériles trechos del desierto. “Lo que por poco me derrota –admitió– fue la arena en los zapatos.”

Esto me recuerda cómo podemos ser derrotados espiritualmente por lo que empieza de una manera un poco irritante. Dejamos que una palabra tosca, un pequeño contratiempo o un mal entendido nos derriben. O permitimos que la gente a nuestro alrededor nos influya poco pero erróneamente. En lugar de estar decididos a evitar el mal –ya sea grande o pequeño– (Proverbios 4:14-27), transigimos. Dejamos de acudir al Señor para buscar perdón y ayuda.

Sir Francis Drake, el explorador inglés del siglo XVI que navegó por todo el mundo, estaba cruzando el río Támesis cuando una violenta tormenta amenazó con volcar su barco. Él clamó: “¿Acaso yo, que he soportado las tormentas de los océanos, voy a ahogarme en una zanja?”

Nosotros seríamos sabios al preguntarnos: “¿Acaso yo, que he llegado tan lejos por fe, voy a ser derrotado por “arena en los zapatos”?” Debemos contestar con un resuelto ¡No!

TROPEZAMOS CON PIEDREZUELAS, NO CON MONTAÑAS.

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