16 de diciembre,

Riesgos de espectador

La Biblia en un año: Amós 4-6, Apocalipsis 7

Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar... . –Hebreos 5:12.


Hasta los más débiles entre nosotros pueden participar en deportes, pero sólo los más fuertes pueden sobrevivir como espectadores. Según un especialista del corazón, cuando uno se vuelve espectador en vez de participante aumentan las cosas que no tienen que aumentar y bajan las que no tienen que bajar. El peso, la presión arterial, el ritmo del corazón, el colesterol y los triglicéridos suben. La capacidad vital, el consumo de oxígeno, la flexibilidad, el vigor y la fortaleza bajan.

Ser espectador en la arena de la vida cristiana también es arriesgado. Aumentan las cosas que no tienen que aumentar y bajan las que no tienen que bajar. La crítica, el desaliento, la desilusión y el aburrimiento aumentan. La sensibilidad al pecado y a las necesidades de los demás, así como la receptividad a la Palabra de Dios bajan. Claro, hay cierta emoción y conmoción al escuchar el testimonio de alguien acerca de cómo ha obrado Dios. Pero no hay nada como conocer ese gozo por uno mismo. No hay nada que pueda sustituir el acumular tus propias experiencias de fe y usar las habilidades que Dios te dio por el bien de los demás.

Si hemos de estar madurando y fortaleciéndonos más como seguidores de Jesucristo, necesitamos actuar por fe... y eso es arriesgado. Pero recuerda, es mucho más arriesgado ser sólo un espectador.

DIOS NOS HA LLAMADO A JUGAR, NO A LLEVAR LAS ANOTACIONES

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