20 de diciembre,

Los pastores

La Biblia en un año: Miqueas 1-3, Apocalipsis 11

... Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. –Lucas 2:12.


El ángel pasó de largo por Jerusalén, el centro religioso de Israel. No fue a Herodium, la villa que quedaba cerca de Belén. En su lugar apareció a un grupo de pastores que cuidaban sus rebaños (Lucas 2:8-9).

En aquel entonces, nadie pensó que Dios se interesaría en pastores, ni que los pastores se interesarían en Dios. Los pastores eran notablemente impíos, clasificados por los rabíes junto con las prostitutas y otros “pecadores habituales”. Eran escoria, excluidos de la sinagoga y de la sociedad fina. Asumían que Dios nunca los aceptaría y le temían.

Pero Dios les habló. Creo que Él sabía que estos pastores, al igual que tanta gente que aparenta ser indiferente a las cosas espirituales, calladamente anhelaban a Dios.

Todos nosotros tenemos un anhelo de algo más. Y por mucho que nos esforcemos para parecer autosuficientes, tarde o temprano se nos acaba algo esencial: el amor, el dinero, el tiempo o la vida. El aislamiento, la soledad y el temor a la muerte nos llevan a reconocer nuestra necesidad de un Salvador. Pero, ¿dónde podemos encontrarlo?

Las palabras del ángel a los pastores fueron sencillas y directas: “Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). Tú también lo puedes encontrar.

EL REGALO DE DIOS A UN MUNDO QUE PERECE ES EL SALVADOR QUE DA VIDA.

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