21 de diciembre,

El mayor tesoro

La Biblia en un año: Miqueas 4-5, Apocalipsis 12

Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. –Salmo 119:14.


¿Cuál es el tesoro más grande del mundo? Algunos podrían decir que es todo el oro almacenado en la reserva de los Estados Unidos. Otros podrían sugerir que es la Capilla Sixtina de Roma. Y hay quienes pensarían que es la fabulosa riqueza que una vez exhibieron los palacios de los zares de Rusia. La respuesta que espero que salga de tu mente es la Biblia, la Palabra de Dios.

En la coronación de la reina Elizabeth II de Inglaterra, el arzobispo de Canterbury le regaló una Biblia y dijo: “Nuestra generosa reina: Con el fin de que su Majestad se conserve siempre atenta a la Ley y el Evangelio de Dios como regla para toda la vida y gobierno de los príncipes cristianos, le regalamos este libro, la cosa más valiosa que tiene este mundo.”

Si al mundo le robaran alguna vez las cosas espléndidas que llamamos tesoros sería una pérdida incalculable. Pero supongamos que de alguna manera el mundo fuera despojado de la Biblia y de toda traza de su influencia. ¡Qué desierto tan estéril y marchito sería este planeta!

Sí, la Biblia es nuestro mayor tesoro, mucho más preciada que el oro (Salmo 19:10). Pero, ¿acaso alabamos su valor sólo de los dientes para afuera? ¿La estamos obedeciendo como “la norma para toda la vida” porque creemos en el evangelio y confiamos personalmente en Cristo como nuestro Señor y Salvador?

LOS RICOS TESOROS DE LA PALABRA DE DIOS ESPERAN SER HALLADOS.

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