22 de diciembre,

Una pasión predominante

La Biblia en un año: Miqueas 6-7; Apocalipsis 13

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Filipenses 1:21.


Vladimir Lenin fue el fanático arquitecto de la antigua URSS. Un colega suyo dijo una vez: “Lenin no piensa más que en la revolución. No habla más que de la revolución. Come y bebe revolución. Y si sueña por las noches, debe soñar con la revolución.”

Independientemente de cuánto deploremos el fanatismo de Lenin y todo el daño que causó, debemos reconocer que su testaruda pasión no sólo lo ayudó a lograr sus objetivos, sino que además afectó todo el curso de la historia.

¿Cuál es nuestra pasión predominante? ¿Hay alguna causa, deporte, pasatiempo o proyecto que nos llene de entusiasmo, consuma nuestras energías, y exija la incansable inversión de nuestro tiempo, pensamiento y dinero? A la luz de lo que Dios dice que tiene eterno significado, ¿qué valor tiene realmente nuestra pasión?

El apóstol Pablo expresó una meta valiosa cuando escribió: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Hch. 20:24).

Conocer a Cristo, confiar en Él, amarle y servirle: ¡esa es una pasión que tiene valor eterno!

Si no tenemos un corazón ardiente por Dios, no podemos resplandecer para Cristo.

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