25 de diciembre,

Gente invisible

La Biblia en un año: Sofonías 1-3, Apocalipsis 16

Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra.... Colosenses 4:3.


Nunca olvidaré lo que sentí. Es como si de repente me hubiese vuelto invisible. Había entrado en una gran tienda por departamentos en un centro comercial para comprarle un regalo a mi esposa. Llegué a la sección adecuada y me paré junto al mostrador. No pasó nada. Me moví un poco y traté de dar la impresión de que estaba deseoso de comprar. Tampoco pasó nada. No podía lograr que me atendiesen.

La tienda no estaba muy llena de gente. Vi dos o tres grupos de dependientes conversando. Otros estaban arreglando los percheros para ropa. Pero ninguno siquiera se dio cuenta de que yo estaba allí. Terminé por irme a otra tienda.

Hay mucha gente a nuestro alrededor que tienen una necesidad aún mayor: saber acerca de Jesucristo y su regalo de salvación. Algunos anhelan que nos demos cuenta de su presencia y lleguemos hasta ellos. Otros responderían a un acto de amabilidad realizado en el nombre de Cristo. Y aun otros podrían necesitar una persuasión hecha con gentileza para aceptar la oferta de salvación. Pero nadie responderá si no los vemos como personas que necesitan a Cristo y hacemos el esfuerzo de testificarles.

Pablo oró para que se le abriesen puertas para proclamar el evangelio (Col. 4:3). Si hacemos lo mismo, encontraremos a nuestro alrededor genuinos buscadores de ayuda espiritual. Mostrémosles por nuestras palabras y acciones que no son invisibles. –DCE

¿Ves un mundo necesitado a través de los ojos de Cristo?

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