5 de enero,

Grande pero pequeño

La Biblia en un año: Génesis 13-15, Mateo 5:1-26

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús... –Colosenses 3:17.


Un profesor de periodismo se disfrazó de desamparado y pasó varias noches en las calles de una gran ciudad. Informó que los albergues le proporcionaron sandwiches y refrescos, pero nadie, ni siquiera un albergue administrado por una iglesia, le ofreció una palabra de consejo espiritual.

El columnista William Raspberry dice que cuando la iglesia no ofrece ayuda espiritual, «no está haciendo uso de la fortaleza que tiene». Es como un jugador de baloncesto de 2,13 metros que intenta tiros largos, o que cuando está cerca del canasto lleva la pelota a la altura del pecho antes de tirar. Los entrenadores se refieren a un jugador alto que desperdicia la ventaja de su altura como «un hombre grande que juega como si fuera pequeño».

Nosotros somos como ese jugador de baloncesto cuando nos concentramos únicamente en satisfacer necesidades físicas, pero no damos el mensaje de salvación que transforma la vida de una persona y que Dios nos ha encomendado. Es encomiable ser amable y generoso y proveer para los demás. Pero si no le mostramos la respuesta de su más profunda necesidad, si no le presentamos a Jesucristo, «no estamos haciendo uso de la fortaleza que tenemos». Estamos haciendo lo que cualquier incrédulo haría, y no lo que sólo nosotros podemos hacer. Somos como la sal que ha perdido su sabor (Mateo 5:13), como una luz escondida bajo una vasija (vv.14-16), como «un hombre grande que juega como si fuera pequeño».

LAS BUENAS OBRAS NO SUSTITUYEN LAS BUENAS NUEVAS.

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