6 de enero,

Raíces profundas

La Biblia en un año: Génesis 16-17, Mateo 5:27-48

... a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender... el amor de Cristo... –Efesios 3:17-19.


Un amigo me contó de un vecino que hace años pasaba la mayor parte de su tiempo libre sembrando árboles. El hombre apenas regaba los jóvenes árboles porque pensaba que el exceso de agua los echaba a perder. Creía que cuidar bien de los árboles significaba permitirles dificultades. Decía que los árboles mimados tenían raíces superficiales, y que las raíces profundas eran algo que se atesoraba.

Mi amigo me dijo que muchas veces pasa por el viejo lugar y mira los árboles que su vecino sembró 25 años atrás. Son toscos, fuertes y duraderos, altos y firmes. La adversidad y la privación parecen haberlos beneficiado como no lo habrían hecho si hubieran sido protegidos y mimados.

Todo eso me hace pensar en la manera en que oro por los demás. Tiendo a orar para que Dios libre a mi familia y amigos de las dificultades, pero últimamente he cambiado mi oración. No pido para ellos una vida fácil, porque eso podría no venir en este mundo. Más bien trato de hacer eco de la oración del apóstol Pablo por los creyentes de Éfeso (3:14-19). Pido que sus raíces se profundicen mucho en el amor de Dios, experimentando una estrecha relación con Él, para que crezcan fuertes y firmes. Luego, cuando soplen los vientos de la adversidad, no serán arrasados, sino que permanecerán erguidos como testimonio de fe. –DHR

NO ORES POR UNA VIDA SIN PROBLEMAS, SINO POR TRIUNFO EN LOS PROBLEMAS.

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