8 de enero,

Recordado por un clavo

La Biblia en un año: Génesis 20-22, Mateo 6:19-34

En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros... –1 Juan 3:16.


Emil Mettler, dueño de un restaurante de Londres, era conocido por su generosidad. Muchas veces alimentaba a la gente gratuitamente. Si iba a verlo algún representante de una organización cristiana y le hablaba de alguna necesidad, abría su caja registradora y le hacía una buena donación.

Un día, Emil abrió su caja registradora en presencia de un misionero que notó que había un clavo entre los billetes y las monedas. Sorprendido por lo que vio, el hombre preguntó: «¿Qué hace eso ahí?» Emil agarró el clavo de 15 centímetros y contestó: «Guardo esto junto con mi dinero para acordarme del precio que Cristo pagó por mi salvación y lo que le debo a cambio.»

Emil usaba ese clavo como recordatorio de que tenía con Dios una gran deuda de amor y gratitud porque Jesús había dado su vida por él (1 Juan 3:16-23). Usaba ese simple objeto para estimular su propia generosidad mientras recordaba el sacrificio del Salvador.

¿Cuántas veces pensamos en el sacrificio del Calvario donde Jesús pagó la pena por nuestro pecado con su propia muerte en la cruz? El ejemplo de Emil nos inspira en medio de nuestras más triviales actividades para recordar, no sólo las espinas, los clavos y la herida de lanza, sino el amor de Aquel que dio su vida por nosotros.

CRISTO SE DIO A SÍ MISMO POR NOSOTROS PARA QUE NOSOTROS PODAMOS DARNOS A LOS DEMÁS.

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