12 de enero,

Por el pueblo

La Biblia en un año: Génesis 29-30, Mateo 9:1-17

Sométase toda persona a las autoridades superiores... –Romanos 13:1.


En muchas partes del mundo, cuando uno entra en una tienda para comprar medio kilo de queso y un litro de leche, lo hace con la confianza de que esos artículos no están contaminados y que la etiqueta del paquete es precisa.

Esa confiabilidad en el producto no se consiguió de la noche a la mañana. Hace 100 años, uno no tenía ninguna garantía, ni de la frescura del producto, ni de la veracidad de la etiqueta. Desde entonces, los gobiernos han aprobado leyes para contribuir a proteger al consumidor asegurándole la calidad de los productos, desde la comida a los perfumes. Exigen etiquetas uniformes y estrictas pruebas de seguridad.

Cuando pienso en leyes como esas recuerdo que debemos apreciar los gobiernos buenos. Sin ellos reinaría el caos. Las leyes deben cumplirse para salvaguardar la salud y el bienestar del público.

En una época en que a menudo se critica severamente a los gobiernos, recordemos que «no hay autoridades sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Romanos 13:1).

Da gracias a Dios por los poderes superiores que son sus ministros para beneficio nuestro (v.4). Y pídele que dé sabiduría a nuestros líderes en el servicio que tienen que prestar.

LOS QUE ESTÁN EN EL PODER NECESITAN EL PODER DE LA ORACIÓN.

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