25 de enero,

«¡No le testifiqué!»

La Biblia en un año: Éxodo 12-13, Mateo 16

...de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. –Hechos 20:31.


Cuando mi hija Lisa llegó a la escuela secundaria para otro día de labores como maestra de música, descubrió que tanto estudiantes como profesores estaban afligidos. Un estudiante de último año murió en un accidente de auto la tarde anterior. Cuando Lisa iba camino a su aula vio a una estudiante, que sabía era cristiana, sentada en la cafetería, llorando.

Cuando Lisa se le acercó, la estudiante la abrazó y dijo entre sollozos: «¡Ay, señora Spangler!, él está muerto y yo no le testifiqué.» Ella sabía que el joven había expresado su ateísmo claramente, y ella no le había hablado de Cristo.

Esa muchacha puede haber sido una mejor testigo para el Señor de lo que se imaginaba por la manera como vivía. Sin embargo, comprendió un concepto importante: nos toca a nosotros hablar al mundo del poder salvador de Cristo. Vemos a Pablo como ejemplo de uno que llevó a cabo su misión (Hechos 20:17-31).

La vida parece tan cómoda a veces –tan segura– que vamos cada día sin pensar en las implicaciones eternas que tiene para los demás. Y a veces nos complacemos en la seguridad de nuestra propia salvación, olvidando que la mayoría de la gente que conocemos no tiene la misma esperanza que nosotros tenemos en Cristo Jesús.

¿Conoces a alguien a quien tengas que hablarle de Cristo hoy, antes de que sea demasiado tarde? - JDB

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