28 de enero,

Perdona... y olvida

La Biblia en un año: Éxodo 19-20, Mateo 18:21-35

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. –Efesios 4:32.


Joe se estaba muriendo y quería corregirlo todo. Estaba disgustado con Bill, quien había sido uno de sus mejores amigos. No se habían hablado en años. Queriendo resolver el problema, pidió a Bill que lo visitara.

Cuando llegó Bill, Joe le dijo que tenía miedo de ir a la eternidad sin arreglar los malos sentimientos que había entre ellos, y que quería solucionar las cosas. Luego le extendió la mano a Bill y dijo: «Te perdono. ¿Me perdonas?» Bill dijo que sí, pero justo cuando se iba, Joe le gritó: «Pero recuerda, si me mejoro, esto no cuenta.»

Puede que sonriamos al leer esta historia. Sin embargo, ¡qué representación tan clara de la forma como nos tratamos a veces! El perdón que otorgamos a menudo es superficial. Tal vez esté motivado por el temor, o para obtener cierta ventaja egoísta, o para acallar nuestra conciencia, pero no sale de un amor auténtico a Dios ni al que nos ha hecho daño.

Sí, tal vez digamos que perdonamos, pero cuando surge la menor fricción, estamos prestos a resucitar ofensas pasadas. ¡Qué distinto es el perdón del que habló Cristo! (Mateo 18:15-22).

El apóstol Pablo no dejó duda alguna de la naturaleza del perdón genuino cuando dijo que hemos de perdonarnos unos a otros como Dios nos perdonó a nosotros (Efesios 4:32). Eso significa que hemos de perdonar... y olvidar.

RESENTIR Y RECORDAR PROVOCA CONTIENDAS; PERDONAR Y OLVIDAR DA PAZ.

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