30 de enero,

Recordemos dar gracias

La Biblia en un año: Éxodo 23-24, Mateo 20:1-16

...Alabadle, bendecid su nombre. –Salmo 100:4.


Durante los últimos años de su vida, un bien conocido profesor de teología en Escocia perdió la memoria de su pasado completamente. Aunque siguió siendo cordial con sus antiguos colegas universitarios que iban a visitarle, no tenía ni idea de que habían dado clases juntos y que fueron amigos cercanos durante muchos años. Pero a pesar de la pérdida de su memoria, nunca olvidó dar gracias a Dios.

Un amigo recordaba que siempre que alguien del personal del asilo de ancianos le llevaba pan, mantequilla y té, el profesor exclamaba: «¡Esto requiere una oración!» Entonces, inclinando la cabeza, decía con profundo sentimiento: «Alabado sea Dios por siempre, amén.»

¿Está la gratitud arraigada así de profundo en nuestros corazones? Aunque nuestras mentes están intactas, ¿estamos cultivando el hábito de dar gracias a Dios? Una forma de empezar es leyendo el Salmo 100 en voz alta. ¿Por qué no hacerlo mañana y noche durante una semana cuando empieces y termines cada día? «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre» (v.4). Si se repite con significado, la práctica de dar gracias se convertirá en el hábito de nuestros corazones.

Tenemos poco control de lo que podríamos olvidar en nuestros últimos años, pero hoy podemos recordar dar gracias y bendecir el nombre de Dios.

UNA PERSONA AGRADECIDA DISFRUTA LA BENDICIÓN DOS VECES: CUANDO LA RECIBE Y CUANDO LA RECUERDA.

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