1 de febrero,

Olvídate de la preocupación

La Biblia en un año: Éxodo 27-28, Mateo 21:1-22

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios... –Filipenses 4:6.


Tal vez hayas participado en un experimento en el que te daban una frase como «auto rojo», y luego te pedían que dejaras de pensar en ella. Pero mientras más te esforzabas, más dominaba la frase tus pensamientos. Este tipo de ejercicio demuestra que nunca podemos olvidar algo concentrándonos en ello.

Los pensamientos ansiosos, nuestra respuesta natural a las preocupaciones de la vida, son así. Muchos de nosotros pasamos noches de insomnio tratando de resolver problemas complejos, y todo lo que logramos es fijarlos más firmemente en nuestra mente.

La Biblia dice que en vez de dejarnos abrumar por nuestras preocupaciones debemos dárselas a Dios. El apóstol Pedro lo expresó así: «Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7). Y en Filipenses 4:6, el apóstol Pablo dio una instrucción similar.

Jesús dijo a sus discípulos que no se preocuparan por las necesidades de la vida porque «vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas» (Mateo 6:32).

La manera de olvidar nuestras preocupaciones es concentrándonos en la bondad y el cuidado amoroso de Dios, no en los problemas que nos atormentan. Entonces podemos decir con el salmista: «En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma» (Salmo 94:19).

MIENTRAS MÁS PIENSES EN LA BONDAD DE DIOS, MENOS PENSARÁS EN TUS PREOCUPACIONES.

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