3 de febrero,

¡Formidable!

La Biblia en un año: Éxodo 31-33, Mateo 22:1-22

Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido... –Daniel 9:4.


La palabra formidable se usa libremente a veces para describir atletas, entrenadores, maestros y hasta amigos. Supongo que no es malo usar la expresión de esa manera. Pero si te paras al borde del Gran Cañón, en Arizona, o contemplas el panorama desde el pico Sandia, en Nuevo México, un punto que queda a 3.163 metros por encima del nivel del mar, realmente sabrás lo que es formidable.

Eso me pasó a mí cuando visité esos lugares mientras estaba de vacaciones. Aunque el panorama en sí mismo es asombroso, me sentí más impresionado con Dios que con las espectaculares bellezas de la naturaleza. Me dio la sensación de estar en presencia de Aquel que creó esas maravillas. Me dije: «Ésta es sólo una maravilla en un pequeño planeta de un universo que incluye miles de millones de estrellas y distancias que se miden en millones de años luz. ¡Qué Dios tan formidable!»

Esa sensación debe llenarnos de reverencia, gratitud y amor. Reverencia porque con Dios no se juega (Daniel 9:4-9). Gratitud porque Él se acercó a nosotros con su gracia para salvarnos (2 Corintios 9:15). Amor porque al amarnos primero, nos capacita para amarlo a Él a cambio (1 Juan 4:19).

Señor, llénanos de asombro cuando pensemos en Ti. ¡Verdaderamente eres un Dios formidable! –HVL

EN UN MUNDO DE SUPERLATIVOS, SÓLO DIOS ES LO MÁS GRANDE.

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