5 de febrero,

¿Dónde vives?

La Biblia en un año: Éxodo 36-38, Mateo 23:1-22

Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. –Salmo 90:1.


Hay un dicho que reza: «Por muy humilde que sea, no hay lugar como nuestra casa.» Pero ¿de verdad estamos dispuestos a vivir en una casa humilde? Trágicamente, mucha gente no tiene casa, mucho menos una humilde. Eso debería hacer que sintiéramos más gratitud por cualquiera que sea la casa que tengamos.

Hace varios años pasé por esta prueba. Durante diez meses, mi casa fue una habitación grande en la cual sólo tenía las cosas básicas: ni más ni menos. En ese tiempo el Señor me enseñó a estar contenta. Llegué a la misma convicción que expresó Moisés en el Salmo 90:1: «Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación.» La verdadera morada del cristiano no está hecha de ladrillos y mortero, sino que es Dios.

Estaba bastante renuente a dejar atrás la habitación que había llegado a ser muy querida para mí y regresar a mi casa. Pero he comprendido que independientemente de donde viva, hoy o en el futuro, Dios es mi verdadero hogar para siempre.

Las palabras siguientes estaban escritas en un cartel colocado en la fachada de una iglesia en Inglaterra: «No importa donde vivas siempre y cuando vivas donde estás.» Si Dios es tu morada, estás viviendo donde estás. Si no estás contento donde estás, pon tu confianza en Dios y dale gracias por todo lo que Él te ha dado. –JEY

SI QUIERES ESTAR CONTENTO, HAZ DE DIOS TU MORADA.

<···Indice