12 de febrero,

En forma

La Biblia en un año: Levítico 13, Mateo 26:26-50

Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha... –1 Timoteo 4:8.


Ponerse en forma física puede ser arriesgado. Según un informe, los dos métodos más peligrosos que usan los estadounidenses de mediana edad para mantenerse en buena forma física son montar bicicleta y jugar baloncesto. En un año, 201.000 personas se hicieron daño con sus bicicletas y otras 164.000 tuvieron que salir de la cancha de juego de baloncesto por haber sufrido alguna lesión.

¿Por qué la gente se arriesga a hacerse daño para permanecer o ponerse en forma? Porque ven algunos beneficios en ello, como sentirse mejor, mantener el cuerpo que desean o vivir más tiempo. Están dispuestos a soportar el gran esfuerzo que puede requerir conseguir que el corazón bombee y que los músculos débiles trabajen.

La Biblia dice que el ejercicio corporal aprovecha un poco, pero también dice que nuestra mayor responsabilidad es ejercitarnos espiritualmente (1 Timoteo 4:8). ¿Tenemos la misma determinación que esos ciclistas y baloncestistas que se arriesgan a sentir dolor y a hacerse daño para ponerse en forma?

El verdadero peligro viene cuando no nos ponemos en forma espiritualmente. A menos que experimentemos cierta ganancia en nuestra relación con el Señor, conoceremos el dolor de una comunión rota y la falta de eficacia espiritual.

Lo bueno del ejercicio espiritual es que nos ayuda en esta vida y en la venidera (v.8).

LA BUENA FORMA ESPIRITUAL SE CONSIGUE EJERCITANDO LA FE.

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