16 de febrero,

El poder de la debilidad

La Biblia en un año: Levítico 19-20, Mateo 27:51-66

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. –Filipenses 4:13.


Recibí una carta de una mujer que leyó acerca de la manera como aprendí a vivir una vida dependiente de Dios. Se sintió desafiada cuando leyó que la fortaleza de Cristo se manifestó por medio de mi debilidad, particularmente cuando empecé un estudio bíblico mientras me recuperaba de una condición nerviosa.

Leyó acerca de mis manos temblorosas y de cómo mis vecinas se animaron a admitir sus propias debilidades y a depender de Cristo al verme aprender a hacerlo. La mujer escribió: «Me reí y lloré mientras leía su historia. Me siento profundamente animada de que Dios me pueda usar, aun cuando me siento débil.»

Tal vez pensemos que podemos llevar a otras personas a Cristo más eficazmente por medio de nuestros puntos fuertes y no por nuestras debilidades. Pero el Señor usó los problemas y las debilidades en la vida del apóstol Pablo para enseñarle a confiar en el poder de Dios (2 Corintios 1:9). Él testificó: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (12:10).

Cuando los cristianos quieren aparentar que apenas conocen su debilidad, las personas con necesidades a menudo piensan: «Yo nunca podría ser así.» Pero cuando los cristianos admiten que experimentan la fortaleza de Cristo en su debilidad, proclaman esta esperanza: «La fortaleza que Cristo me da te la puede dar a ti también.» ¿Cuál fortaleza vas a proclamar hoy, la tuya o la de Dios?

PARA EXPERIMENTAR LA FORTALEZA DE DIOS, PRIMERO DEBEMOS ADMITIR NUESTRA DEBILIDAD

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