23 de febrero,

Un futuro incierto

La Biblia en un año: Números 7-8, Marcos 4:21-41

...no sabéis lo que será mañana... –Santiago 4:14.


El patriarca Isaac era un anciano cuando dijo: «No sé el día de mi muerte» (Génesis 27:2). Eso es cierto para todos nosotros, jóvenes y viejos. Nunca sabemos cuándo se va a romper el hilo de la vida. Algo que sucedió en Francia en 1965 ilustró esa verdad claramente.

André-François Raffray, abogado, acordó comprar el apartamento de Jeanne Louise Calment en la ciudad de Arles. Hicieron una transacción legal por medio de la cual él, que entonces tenía 47 años, aceptó pagar a Mademoiselle Calment, que entonces tenía 90 años, 500 dólares al mes por el derecho de mudarse en su espléndido apartamento cuando ella muriera. ¡Qué oportunidad! O al menos eso pensó él. Ella vivió durante 32 años más, mientras que él vivió sólo 30. El señor murió a la edad de 77 años, después de pagar 184.000 dólares por un apartamento que nunca ocupó. Su viuda y herederos tuvieron que seguir pagando mensualmente a Mademoiselle Calment el dinero acordado hasta que ella murió... ¡a los 122 años! Cuando cumplió 120 comentó: «En la vida, a veces uno hace malos negocios.»

¡Qué gran recordatorio de que ninguno de nosotros puede saber cuándo va a morir! Tal vez «esta noche [vengan] a pedirte tu alma» (Lucas 12:20). Por tanto, es vital que te asegures de tu destino final. Puedes hacerlo ahora mismo pidiéndole a Cristo que sea tu Señor y Salvador.

SI CONOCES A CRISTO COMO SALVADOR PUEDES ENFRENTAR EL FUTURO CON GOZO.

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