2 de julio,

¿Dónde está Dios?

La Biblia en un año: Job 22-24, Hechos 11

¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. –Job 23:3.


Cuando derrocaron el régimen de un dictador represivo en Uganda en 1979, la mayoría de los ciudadanos sintió un gran alivio. Incluso en medio del desorden y la destrucción, el pueblo celebró cuando cambió el gobierno.

Sin embargo, el comentario de un ciudadano contento expresa cómo responden muchos cristianos a la adversidad. Este señor dijo: «Dejé de ir a la iglesia porque pensé que Dios nos había olvidado. Ahora puedo volver.»

Esa opinión no es nueva. A través de los años, muchos hijos de Dios han cometido el mismo error de creer que el Señor los había abandonado cuando los tiempos se pusieron difíciles. Job clamó diciendo: «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!» (Job 23:3).

Nosotros también podemos caer rápidamente en ese patrón de pensamiento. Por alguna razón pensamos que Dios y los buenos tiempos van de la mano. Y un día será así... en el cielo. Pero ahora es muy distinto. De vez en cuando vienen los problemas como una pesada neblina, y debemos aceptar por fe el hecho de que Dios está muy cerca de nosotros, a pesar de que no percibimos su presencia.

Dios siempre nos ve. No se le escapa nada. Él siempre sabe y se preocupa. La pregunta es si vamos a seguir siendo tan confiados como Él es fiel. ¿Seremos buenos y piadosos aun cuando los tiempos sean malos?

EL QUE HAYA PROBLEMAS NO SIGNIFICA QUE DIOS ESTÉ AUSENTE.

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