3 de julio,

Viento y adoración

La Biblia en un año: Job 25-27, Hechos 12

Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró. –Job 1:20.


Las calamidades de Job eran enormes. Le habían robado sus bueyes y sus asnas. El fuego consumió sus ovejas. Unos asaltantes se llevaron sus camellos. Pero ese era sólo el principio. Un fuerte viento destruyó la casa donde sus hijos estaban celebrando una fiesta y todos murieron. ¡Su pérdida parecía insoportable! Pero notemos la respuesta de Job. Se humilló y adoró a Dios (Job 1:20).

El 2 de abril de 1977, el cielo de la parte norte de Olivet, en Michigan, se puso negro y siniestro. Otra fuerte tormenta –pensó Norm Heddon. Pero cuando empezó a sentir más y más presión en los oídos, instintivamente se apresuró a bajar al sótano, lo cual le tomó unos cinco segundos. Entonces sucedió: su casa explotó convirtiéndose en miles de pedazos por causa de un tornado. Minutos después, cuando Norm salió, no podía creer lo que estaba viendo. Todos sus bienes terrenales habían sido arrasados, pero milagrosamente, su familia resultó ilesa. Se inclinaron a orar y dieron gracias a Dios por su bondad. Heddon dijo: «Dios interviene en todo lo que nos sucede.»

¿Cómo puede alguien adorar cuando está siendo azotado por los fuertes vientos de la adversidad? La respuesta es clara: anclando nuestra fe en el amor y la sabiduría de Dios podemos decir en medio de nuestras lágrimas: «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito» (v.21).

CUANDO TE ARREBATEN DEL SUELO, CAE DE RODILLAS.

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