5 de julio,

¿Qué tipo de suelo eres?

La Biblia en un año: Job 30-31, Hechos 13:26-52

... éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto.... –Lucas 8:15.


A un residente nuevo del centro de rehabilitación de drogadictos en el que trabajaba le asignaron la tarea de sembrar semillas de judías. Como no tenía experiencia cultivando verduras, Jim se aburrió rápidamente mientras esperaba que las semillas germinaran.

Después de esperar varias semanas sin que sucediera nada, finalmente notó señales de vida. Al poco tiempo tuvo que poner palos en el suelo para que las judías treparan. Un día, Jim corrió emocionado hacia la cocina llevando en las manos judías frescas para la cena. «¡Caray! ¡Y pensar que todo esto salió de semillas pequeñitas! –exclamó–. ¡He aprendido mucho!»

Mientras conversaba con Jim se hizo evidente que él aprendió otras cosas además de cómo cultivar plantas. Supo reflexionar así: si estamos dispuestos a escuchar a Dios en su Palabra y a hacer lo correcto por razones correctas y por el tiempo adecuado, nuestras vidas darán fruto.

En Lucas 8, Jesús usó una parábola para enseñar que la semilla de la Palabra de Dios produce cosecha en un buen suelo. Pero sólo es productiva si el suelo es receptivo.

La gente con corazones receptivos escucha la Palabra de Dios, la obedece y da fruto. Sin embargo, otros tienen corazones resistentes que caen presa del diablo, no permiten que la semilla eche raíz, o tienen exceso de los afanes y las tentaciones de la vida.

La Palabra de Dios es una buena semilla. ¿Es tu corazón un suelo bueno?

 SI QUIERES SER FRUCTÍFERO ESPIRITUALMENTE, SIEMBRA LA PALABRA DE DIOS EN TU CORAZÓN.

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