10 de julio,

Dedica tiempo a Dios

La Biblia en un año: Job 41-42, Hechos 16:22-40

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. –Salmo 119:105.


Harry A. Ironside (1876-1951) fue uno de los más amados y eficaces maestros bíblicos de principios del siglo XX. Según un amigo cercano, Ironside dedicaba la primera hora de cada día al estudio bíblico y la oración. Era su «vigilia matutina», como la llamaba él, y una parte necesaria de cada día.

En una ocasión, cuando Ironside estaba dando una charla en un seminario, un estudiante se le acercó y dijo: «Dr. Ironside: Tengo entendido que usted se levanta temprano todas las mañanas a leer y estudiar su Biblia.»

«Oh, lo he estado haciendo desde que me hice cristiano» –contestó.

«Bueno, y ¿cómo lo hace? –preguntó el estudiante–. ¿Ora por eso?»

«No –dijo Ironside–. Me levanto.»

Ironside sabía que su vida espiritual dependía del tiempo regular que pasaba en la Palabra de Dios. No tenía que preguntarle a Dios si debía hacerlo, ni pedirle que le diera el deseo de hacerlo. Lo consideraba una disciplina absolutamente necesaria para el desarrollo de su vida espiritual y su influencia en los demás. No podía vivir sin ello.

El salmista escribió: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Salmo 119:105). ¿Nos damos cuenta de cuánto necesitamos la luz de la Palabra de Dios cada día? ¿Estamos cultivando el hábito de leerla con regularidad? –DHR

ABRE TU BIBLIA CON ORACIÓN; LÉELA CON CUIDADO; OBEDÉCELA CON GOZO.

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