11 de julio,

Momentos inoportunos

La Biblia en un año: Salmos 1-3, Hechos 17:1-15

... Misericordia quiero, y no sacrificio.... –Mateo 12:7.


Una mujer suicida permaneció de pie en un puente de Seattle durante tres horas, lista para saltar. La situación creó tan colosal congestión en el tránsito que algunos conductores, retrasados, empezaron a maldecir a la mujer y a gritarle que saltara. Ella saltó... y sobrevivió la caída de casi 50 metros de altura cayendo en un canal. Muchos residentes posteriormente le enviaron flores y tarjetas al hospital, pidiendo disculpas por lo que había sucedido. Pero algunos de los conductores airados llamaron al periódico local y culparon a la mujer de no escoger un lugar menos transitado para acabar con su vida.

La gente que tiene necesidades urgentes raras veces interrumpe nuestra vida en momentos oportunos. Cada situación exige atención inmediata, a menudo perturbando nuestros propios y preciosos planes.

A Jesús lo rodeaba mucha gente necesitada mientras caminó por esta tierra, y nosotros podemos aprender de la manera como Él respondía. Cuando Jairo le suplicó que fuera a sanar a su hija, Jesús fue (Marcos 5:22-24). En el camino, cuando una mujer interrumpió la procesión, Jesús se detuvo y se tomó el tiempo para hablarle y sanarla (vv.25-34).

¿Estamos dispuestos a acercarnos a alguien necesitado hoy? Igual que nuestro Señor, ¿tenemos la compasión para llevar ayuda y sanidad a la gente que se siente sin esperanza? Que Dios nos conceda la gracia para estar disponibles para los demás para honra de Él.

LA COMPASIÓN NUNCA PASA DE MODA.

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