16 de julio,

El que escucha

La Biblia en un año: Salmos 16-17, Hechos 20:1-16

En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz.... –Salmo 18:6.


Leí acerca de un hombre que reparaba máquinas y que tenía una destreza inusual para diagnosticar correctamente dónde estaba el problema cuando fallaba un equipo de la fábrica. Y lo podía arreglar rápidamente.

Sus compañeros de trabajo notaron que normalmente, él se iba del comedor diez minutos antes de terminar la hora de almuerzo. Un día, alguien lo siguió para ver qué hacía antes de que los demás empezaran a trabajar de nuevo. El mecánico no tocaba una llave inglesa ni un destornillador. Más bien, mientras todo el mundo estaba ausente y no había ruidos de conversaciones, se paraba en medio de la gran habitación, cerraba los ojos y escuchaba la maquinaria. Su oído captaba todo sonido sutil, todo ruido ligero, todo cambio en el tono o la vibración. El hombre podía identificar las primeras señales de un problema antes de que se hiciera evidente a los demás. Es como si conociera todas las máquinas personalmente.

Dios nos conoce personal e íntimamente. Supervisa nuestros pensamientos y sentimientos todo el tiempo. Como declaró el rey David, podemos estar seguros de que cuando clamamos a Él nos oye (Salmo 18:6). Dios escucha los gritos y gemidos de nuestros corazones. Sabe cuando estamos «dañados» o «desentonados». Y cuando clamamos a Él, sabe exactamente lo que necesitamos.

¿Estás hoy ante algún problema? Clama al Señor. Puedes estar seguro de que te oirá.

 LA AYUDA DE DIOS ESTÁ A SÓLO UNA ORACIÓN DE DISTANCIA.

<···Indice