19 de julio,

No hay excusa

La Biblia en un año: Salmos 23-25, Hechos 21:18-40

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie. –Santiago 1:13.


El rey Roboam rechazó de plano una solicitud de los representantes de diez tribus de Israel para bajar la pesada carga de impuestos impuesta por Salomón, su padre. Su decisión se basó en arrogancia y orgullo, e hizo que las diez tribus se separaran de Judá.

Algunos podrían preguntar: «Pero, ¿por qué culpar a Roboam? ¿No había anunciado Dios a Salomón que su reino sería dividido? (1 Reyes 11:11-13). ¿No hizo el pronunciamiento del Señor que la elección del rey Roboam fuera inevitable?»

Santiago 1:13 refuta claramente ese razonamiento. Dios no tienta a nadie a pecar y a tomar una decisión orgullosa. El anuncio que le hizo a Salomón años antes no impuso ninguna necesidad en Roboam de que hiciera lo que hizo. De hecho, Dios dijo que si una nación confiesa su maldad, Él se arrepentiría del desastre que había pensado causarles (Jeremías 18:7-8).

Los cristianos no debemos culpar a Dios cuando pecamos. Somos responsables de nuestras acciones. Sí, es tranquilizador saber que Dios entiende nuestras debilidades y tentaciones (Salmo 103:14). Pero debemos evitar la racionalización. La Biblia no permite excusas.

¡Qué maravilloso es que «si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados»! (1 Juan 1:9).

NO EXISTEN BUENAS EXCUSAS PARA PECAR.

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