31 de julio,

Restaurado

La Biblia en un año: Salmos 54-56, Romanos 3

Para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. –Tito 3:7.


Isidore Zimmerman pasó 25 años en prisión por un crimen que no cometió. Debido a un falso testimonio que alguien dio en su juicio, fue condenado por matar a un policía de Nueva York. Sin embargo, con el tiempo se demostró su inocencia, y en 1962 fue puesto en libertad. Pero ¿vivió felizmente después de eso? No.

Aunque era inocente, Zimmerman no pudo escaparse del estigma de ser un ex presidiario. Los pocos empleos que pudo conseguir acababan al poco tiempo cuando sus patronos se enteraban de que había estado en la cárcel. Su expediente quedó limpio, pero la sociedad no pudo aceptarlo plenamente.

¡Qué gran contraste con nuestra posición ante Dios cuando aceptamos a Jesús como Salvador! Nosotros sí somos culpables. Sin embargo, por los méritos de la vida impecable de Jesús y su sacrificio expiatorio, no sólo se nos declara justos, sino que somos plenamente restaurados para recibir el favor de nuestro Padre celestial. Él nos trata como si nunca hubiéramos quebrantado su ley, reconciliándonos Consigo mismo y adoptándonos en su familia. Eso es total aceptación.

Es absolutamente asombroso que por medio de la fe, y por los méritos de la muerte de Cristo, los pecadores culpables puedan ser declarados justos por Dios. Es incluso más sorprendente que nos restaure para recibir su favor y que quiera que trabajemos para Él. De eso se trata la salvación.

CUANDO DIOS PERDONA, QUITA EL PECADO Y RESTAURA EL ALMA

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