1 de junio,

Revelación

La Biblia en un año: 2 Crónicas 15-16, Juan 12:27-50

Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. --Mateo 12:37.


Lucy nunca había ido de pesca, pero quería pasar tiempo con Willie y por eso le dijo que le encantaba pescar. Él estaba encantado de encontrar una chica que pudiera compartir con él su amor a la pesca.

Un día fueron al lugar donde a Willie más le gustaba pescar. Los peces no estaban mordiendo, pero a Lucy no le importaba. El sol brillaba y el agua daba suavemente contra el bote. El solo hecho de estar con Willie era todo lo que importaba.

Después de un rato Lucy dijo: «Willie, ¿sabes esa cosa roja y blanca que pusiste en mi cordel?» «¿Te refieres al flotador de la caña de pescar?» --contestó él. «Sí --dijo Lucy--. ¿Cuánto te costó?» «Unos 50 centavos.» «Entonces te debo 50 centavos. El mío se acaba de hundir» --dijo Lucy. Ella no sabía que tenía un pez en el cordel. Se hizo evidente que había mentido. Sus palabras la traicionaron.

Tarde o temprano, nuestras palabras revelarán la verdadera condición de nuestros corazones. Si tenemos el corazón lleno de amor a Dios, nuestras palabras se caracterizarán por ser honestas, agradecidas, llenas de amor, aliento, consejos sabios y preocupación por los demás. Pero si nuestro corazón está lleno de egoísmo, nuestras palabras estarán llenas de engaño, crítica, quejas, confianzas defraudadas e insultos. Por nuestras palabras seremos juzgados (Mateo 12:37).

Padre, que nuestras palabras reflejen hoy nuestro amor a Ti y muestren claramente que Cristo vive en nosotros.

LO QUE DECIMOS REVELA QUIÉNES SOMOS.

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