2 de junio,

¡Cierra la puerta!

La Biblia en un año: 2 Crónicas 17-18, Juan 13:1-20

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre. . . . --Mateo 6:6.


Hace años, un hombre que visitaba los Estados Unidos quiso hacer una llamada telefónica. Entró a una cabina de teléfonos, pero descubrió que era diferente a las que había en su país. Estaba empezando a oscurecer, por lo que se le hizo difícil encontrar el número en el directorio telefónico. Vio una luz en el techo pero no sabía cómo encenderla.

Mientras el hombre trataba de nuevo de encontrar el número, alguien que pasaba por allí notó su apuro y dijo: «Señor, si quiere encender la luz tiene que cerrar la puerta.» Para sorpresa del visitante, cuando cerró la puerta la cabina se llenó de luz. Al poco rato encontró el número y pudo hacer la llamada.

De la misma forma, cuando nos apartamos a un lugar tranquilo a orar (Mateo 6:6), debemos «cerrar la puerta» para separarnos del mundo agitado. Cuando abrimos nuestro corazón al Padre recibimos la luz de su sabiduría. Nuestro Señor a menudo iba a estar a solas con su Padre celestial para buscar fortaleza y guía. A veces lo hacía después de un día ocupado de predicar y sanar a muchos (Lucas 5:12-16). Otras, antes de tomar una decisión importante (Lucas 6:12-13).

Podemos tener la confianza de que «si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Juan 5:14). Pero debemos recordar que para «encender la luz», debemos primero «cerrar la puerta» y quedarnos a solas con Dios.

UNO DE LOS SECRETOS DE LA ORACIÓN EFICAZ ES LA ORACIÓN EN SECRETO.

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