7 de junio,

Nuestro Padre celestial

La Biblia en un año: 2 Crónicas 28-29, Juan 17

Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. --Salmo 103:13.


En un momento de exasperación, un padre me dijo que si su hijo seguía en sus caminos rebeldes lo iba a desheredar y a tratar de olvidarlo. Pero yo conocía bien a ese padre. Aunque estaba enojado, herido y decepcionado, yo estaba seguro de que nunca dejaría de amar a su hijo y anhelar su conversión.

Los padres buenos no pueden olvidar cómo cuidaron a sus hijos cuando eran pequeños, cómo los ayudaron a dar sus primeros pasos, y cómo compartieron con ellos mientras crecían experiencias felices y dolorosas. Pero cuando los hijos optan por un estilo de vida pecaminoso, hasta los padres buenos, después de repetidas súplicas y advertencias, podrían no tener otra opción más que dejarlos ir por su propio camino. Lo hacen con el corazón destrozado y con la incesante esperanza de que su pródigo vuelva un día.

Oseas 11 presenta a Dios como el Padre de Israel. Puesto que la nación había desobedecido, Él les suplicó y los castigó una y otra vez. No obstante, ellos rehusaron cambiar sus caminos. Finalmente, Dios se apartó de ellos y los dejó que aprendieran a las malas. Sin embargo, aun entonces, Él no podía abandonarlos completamente, ni lo haría. Un día los llevará de vuelta a Él (Romanos 11:26-27).

Dios ama a sus hijos hoy con ese mismo amor firme. ¡Qué maravilloso Padre celestial!

DIOS NOS AMA, NO POR SER QUIENES SOMOS, SINO POR SER ÉL QUIÉN ES.

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