10 de junio,

Comparte la riqueza

La Biblia en un año: 2 Crónicas 34-36, Juan 19:1-22

Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros. . . . --Santiago 5:3.


Uno de los programas de TV más populares en los Estados Unidos es Who Wants to Be A Millionaire? [¿Quién quiere ser millonario?] Pero la cantidad de dinero que se puede ganar es una miseria cuando se compara con la cantidad sugerida por el título de otro concurso: «I Wanna Be A Gazillionaire Geek» [Quiero ser ultramillonario»]. Desde 1989, una escuela de administración del Instituto de Tecnología de Massachusetts ha ofrecido un premio a los estudiantes que se unan para crear el mejor plan para empezar un negocio. ¿Y cuál es el incentivo? ¿La beneficencia pública? ¿El servicio comunitario? ¿Aliviar la pobreza? No, la meta es ganar dinero simplemente para ser rico.

Aunque las Escrituras no condenan la riqueza, sí advierten contra la búsqueda de dinero como un fin en sí mismo. Nuestro Señor censuró fuertemente el poner la confianza en las riquezas como fuente de orgullo y seguridad (Mateo 6:24; Lucas 12:15). Por tanto, nuestra oración debe ser: «No me des pobreza ni riquezas» (Proverbios 30:8).

¿Y si el Señor nos bendice con recursos más abundantes de lo que necesitamos? El apóstol Pablo apremió a los creyentes a trabajar con las manos en «lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad» (Efesios 4:28). Ese es el principio de mayordomía: compartir nuestra riqueza para ayudar a los demás.

LA RIQUEZA ES UNA BENDICIÓN DOBLE CUANDO LA COMPARTES CON LOS DEMÁS.

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