14 de junio,

Halagos para un enemigo

La Biblia en un año: Esdras 9-10, Hechos 1

Saúl y Jonatán, amados y queridos; inseparables en su vida. . . . --2 Samuel 1:23.


¿Por qué dijo David que Saúl y Jonatán eran «amados y queridos; inseparables en su vida»? (2 Samuel 1:23). Podemos entender por qué lo dijo de Jonatán, su buen amigo. Pero ¿por qué decir esto del rey Saúl, el cual le había causado tanta tristeza?

Había cosas buenas en Jonatán que David podía mencionar y que no había en Saúl. Sin embargo, en vez de señalar las faltas y los fracasos de Saúl, alabó lo bueno que había en él: su valor, sus victorias militares y su próspero reino (vv.21-24).

La bondad de David hace que me pregunte: ¿Cuántas veces he rumiado y juzgado las faltas de mis oponentes? ¿Cuántas veces me he ofendido cuando otros han hallado algo bueno en aquellos que me han hecho daño? ¿Cuánto tiempo paso pensando en las cosas malas que veo en alguien, en vez de en lo bueno que Dios y otros ven?

La Biblia dice que necesitamos dejar el juicio en manos de Dios, porque cuando Jesús vuelva, Él «manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios» (1 Corintios 4:5).

¿Nos centramos únicamente en los rasgos que hacen a nuestros enemigos tan desagradables? Destacar las cualidades positivas de los que nos causan problemas es una buena forma de lidiar con el resentimiento y transformar nuestro odio en amor (Mateo 5:44).

ES DIFÍCIL ODIAR A ALGUIEN CUANDO LO ESTÁS ALABANDO.

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