29 de junio,

Demasiado amable

La Biblia en un año: Job 14-16, Hechos 9:22-43

. . . ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? --Mateo 9:4.


A veces tendemos a ser demasiado amables. Cuando la gente está haciendo algo malo, nos da miedo confrontar su conducta y optamos por ser amables. Cuando un amigo empieza a entrar en una relación ilícita, o un pariente se está volviendo alcohólico, ignoramos las situaciones y no las confrontamos. Cuando un amigo que no es salvo está confiando en las buenas obras para obtener vida eterna, nos quedamos callados y no hablamos de Cristo ni de su muerte en la cruz. Pero los creyentes no deben transigir en la obediencia a la Palabra de Dios sólo para ser amables.

Un juez de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos dijo que «en un esfuerzo por demostrar su civismo en la conducta, muchos que saben cómo deben actuar diluyen [sus] firmes opiniones para evitar parecer que están juzgando. Refrenan la lengua, no sólo en forma sino también en contenido. . . . Eso no es civismo, es cobardía. O a lo sumo, un autoengaño bien intencionado.»

En Mateo 9 Jesús no estaba preocupado por ser amable. Miró a los maestros judíos de la ley a los ojos y dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?» (v.4). Tampoco estaba preocupado por ser cívico cuando llamó a los fariseos «sepulcros blanqueados . . . llenos de huesos de muertos» (23:27). Los confrontó valientemente y reveló su pecado.

A veces ser amables no es bueno.

EL SER DEMASIADO AMABLE PUEDE SER UN DISFRAZ PARA LA COBARDÍA.

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