30 de junio,

El recuerdo de nuestros pecados

La Biblia en un año: Job 17-19, Hechos 10:1-23

Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá. . . . --Génesis 45:5.


El recuerdo de nuestros pecados nos puede robar el gozo de nuestra salvación. Tal vez hayamos dicho, o escuchado a otros decir: «¡Si pudiera perdonarme por lo que hice!»

Algunas personas se obsesionan con la culpa por sus pecados pasados.

Cuando José se dio a conocer a sus hermanos, que lo habían vendido en esclavitud, ellos se quedaron sin habla y estaban «turbados delante de él» (Génesis 45:3). La culpa y el temor les recordaron el dolor que habían causado a su anciano padre Jacob y a su hermano José. Percibiendo esto, José los tranquilizó inmediatamente diciendo: «No os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros» (v.5).

Cuando hemos pecado y hacemos daño a los demás, puede que nos encontremos en una posición similar a la de los hermanos de José. Pero si hemos confesado nuestros pecados podemos estar seguros de que hemos sido perdonados. Una culpa insistente y el culparse a uno mismo no son obras del Espíritu Santo.

La Biblia nos dice: «Y renovaos en el espíritu de vuestra mente» (Efesios 4:23). Debemos centrar nuestro pensamiento en nuestro Salvador Jesús, no en nuestros pecados pasados. Tenemos que concentrarnos en lo que Él ha hecho --su sacrificio expiatorio en la cruz por nuestros pecados--, no en lo que hemos hecho nosotros. Puesto que Él ha perdonado nuestro pecado podemos aprender a «olvidarlo».

LA CULPA ES UNA CARGA QUE NUESTRO PADRE CELESTIAL NUNCA QUISO QUE SUS HIJOS LLEVARAN.

<···Indice