7 de marzo,

Más sabio

La Biblia en un año: Deuteronomio 3-4, Marcos 10:32-52

Da, pues, a tu siervo corazón entendido... –1 Reyes 3:9.


Salomón era joven y se le había encomendado la responsabilidad de gobernar uno de los reinos más prósperos del antiguo Cercano Oriente. Israel era entonces una potencia significativa, sus dominios se extendían desde el río Éufrates hasta la frontera de Egipto.

Puesto que era responsable de tanto, Salomón sabía que necesitaba ayuda. De manera que cuando Dios le preguntó al joven rey qué podía hacer por él, Salomón no pidió salud ni riquezas. Pidió sabiduría (1 Reyes 3:9). Esa petición agradó al Señor. Dios le dijo: «Porque has demandado esto ... he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido» (vv.11-12).

La palabra que se traduce «entendido» en la petición de Salomón (v.9) en realidad significa «escuchar». Dios dio a Salomón un corazón que escuchaba para que pudiera juzgar a la gente y «discernir entre lo bueno y lo malo».

Los hombres y las mujeres sabios escuchan a Dios por medio de su libro. Leen otros libros, por supuesto, pero juzgan todo por la Palabra de Dios. No hay sabiduría mayor que esa.

Si quieres sabiduría, pídesela a Dios. El apóstol Santiago dijo: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1:5).

DIOS ABRE LA PUERTA DE SU SABIDURÍA A LOS QUE ABREN SUS BIBLIAS.

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