10 de marzo,

El objeto de nuestra fe

La Biblia en un año: Deuteronomio 11-13, Marcos 12:1-27

...nada os será imposible. –Mateo 17:20.


Supón que alguien te invita a dar una vuelta en su avión monomotor. Amablemente declinas la invitación. ¿Por qué? Bueno, has escuchado que el avión tiene un historial de problemas mecánicos y no tienes confianza en su seguridad. El piloto te asegura que él confía su vida al avión sin temor siempre que vuela. Pero tú vuelves a rechazar la invitación. Unas semanas después, el avión se estrella y el piloto muere. Una investigación comprueba que el motor estaba defectuoso. El piloto tenía una fe firme, pero su fe estaba puesta en un objeto defectuoso.

Muchos de los que somos cristianos sinceros nos preocupamos porque nuestra fe parece ser pequeña. Pero necesitamos distinguir entre el tamaño de nuestra fe y el objeto de la misma.

Jesús enseñó que si tenemos fe del tamaño de una semilla pequeñita (Mateo 17:20), Dios responderá a nuestras oraciones conforme a su voluntad, sabiduría y gracia (1 Juan 5:14-15). Él oye los más débiles clamores de nuestro corazón, el más tenue susurro de nuestros labios, y en amor escucha y responde a nuestra fe (Mateo 14:26-31).

Por muy pequeña e insuficiente que pensemos que sea nuestra fe, sigamos orando. Recuerda, es el objeto de nuestra fe –nuestro Dios todopoderoso– lo que es importante, no el tamaño de la misma.

LA FE DEBE CENTRARSE EN DOS, NO EN SÍ MISMA.

<···Indice