11 de marzo,

Una sola cuerda

La Biblia en un año: Deuteronomio 14-16, Marcos 12:28-44

Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios... –Hechos 16:25.


El violinista italiano Niccolò Paganini (1782-1840) estaba tocando una pieza difícil ante un gran auditorio. De repente se le partió una cuerda del violín, pero él siguió tocando e improvisando hermosamente. Entonces se rompieron dos cuerdas más, y Paganini terminó la composición tocando con una sola cuerda.

Cuando la gente terminó de aplaudir, el violinista le hizo señas al director para empezar a tocar de nuevo. Sonrió al auditorio y gritó: «Paganini... ¡y una sola cuerda!»

Colocándose el instrumento debajo de la barbilla tocó de nuevo con esa sola cuerda.

Pensando en eso, el maestro bíblico Charles Swindoll escribe: «Mientras más vivo, más me convenzo de que la vida es diez por ciento lo que nos sucede y noventa por ciento cómo respondemos a ello.» Apoyando su convicción con las Escrituras, Swindoll repasa la respuesta de Pablo y Silas cuando estaban sentados en el cepo en prisión. En lugar de lamentar su suerte hicieron uso de la «única cuerda» que les quedaba: oraron y cantaron himnos a Dios (Hechos 16:25). Como resultado de su testimonio, el carcelero y toda su casa se convirtieron y fueron bautizados.

¿Has permitido que las adversidades de la vida te desanimen y te inmobilicen? Con la ayuda de Dios, saca el máximo provecho de «la única cuerda» que te queda.

SI TE MANTIENES A TONO CON CRISTO PUEDES CANTAR AUN CUANDO TODO ESTÉ OSCURO.

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