22 de marzo,

Una fe genuina

La Biblia en un año: Josué 10-12, Lucas 1:39-56

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. –Efesios 5:8.


Decía que había aceptado a Cristo como Salvador, pero estaba involucrado en una aventura ilícita. Sus amigos eran hombres que se jactaban de ser deshonestos e inmorales sin sufrir las consecuencias. Yo quería exhortarlo a que viviera para Cristo, así que me reunía con él semanalmente.

El hombre escuchaba cuando le explicaba las Escrituras y parecía conmoverse cuando oraba por él. Sin embargo, nunca expresó tristeza por su pasado. Siguió viviendo como antes y no expresó deseo alguno de cambiar. Entendía correctamente que Cristo nos acepta generosamente como somos, pero creía que obedecerle era opcional. Hasta donde pude darme cuenta, nunca cambió su actitud ni conducta antes de morir inesperadamente.

En Efesios 5, el apóstol Pablo se refirió a una profesión falsa que minimizaba la importancia de una vida cambiada como «palabras vanas» (vv.5-6). Cuando verdaderamente creemos, algo muy significativo nos sucede a nosotros y en nosotros. Los que «en otro tiempo erais tinieblas ... ahora sois luz en el Señor» (v.8). El resultado será vidas caracterizadas por «bondad, justicia y verdad» (v.9).

Si nuestra fe es verdadera, nuestra meta será honrar a nuestro Señor y no vivir como aquellos que no lo conocen. Esa es una señal segura de una fe genuina.

CUANDO CRISTO ENTRA EN UNA VIDA LO CAMBIA TODO.

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