5 de mayo,

¿Me importa?

La Biblia en un año: 1 Reyes 19-20, Lucas 23:1-25

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas. . . . --Mateo 9:36.


¿Por qué instalaría Richard Gilder una campana de bomberos en su habitación? Como Comisionado de las viviendas de bajo costo de la ciudad de Nueva York, se preguntaba qué estaba causando tantos fuegos. Pero no se limitó a preguntarse, sino que demostró una genuina inquietud. Siempre que se iniciaba un fuego en una de las viviendas, la alarma sonaba y Gilder corría a investigar.

¿Tenemos nosotros la misma preocupación por las personas que pasan hambre, están enfermas y sufren por una cruel opresión? ¿Y qué podemos decir de las multitudes que, sin Jesucristo, pasarán la eternidad en el sepulcro? ¿Qué tan preocupados estamos por su futuro? ¿Compartimos la compasión que motivó a nuestro Salvador? (Mateo 9:36).

El apóstol Pablo tenía esa clase de preocupación. En Romanos 9:2 escribió: «Tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.» Él anhelaba que sus compañeros judíos fueran salvos.

¿Estamos lo suficientemente preocupados como para orar? Todos podemos hacer eso. ¿Nos importa tanto como para dar? Podemos ser mayordomos fieles y contribuir a la obra continua del evangelio. ¿Y en cuanto a testificar qué? Podemos hablar de nuestra fe a un amigo. Podemos escribir una carta, regalar un tratado, o tal vez enviar un libro a un conocido no cristiano.

Si nos importa haremos algo al respecto.

AMAR A LOS PERDIDOS ES EL PRIMER PASO PARA LLEVARLOS A CRISTO.

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