6 de mayo,

El lamedero

La Biblia en un año: 1 Reyes 21-22, Lucas 23:26-56

. . . Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo. --Salmo 35:27.


Una primavera coloqué un bloque de sal en los arbustos que están a unos cuantos metros detrás de mi casa de la montaña. Esperaba atraer un pequeño hato de venados que pastaba a cierta distancia. Cada mañana abría las persianas lentamente esperando ver a los venados reunidos alrededor del bloque; y cada mañana me desilusionaba. No pensé que el hato encontraría la sal nunca.

Entonces, una mañana, mientras subía las persianas, para gran deleite mío espié un magnífico cervatillo. Estaba lamiendo el bloque sin darse cuenta de mi presencia. Permanecí allí de pie mucho tiempo observándolo y saboreando mi gozo.

Mi esposa me recordó más tarde que Dios se goza igual en mí. El salmista dijo que el Señor «ama la paz de su siervo» (Salmo 35:27). Se deleita en darme cosas buenas y en verme disfrutar sus bendiciones.

John Owen, el predicador inglés (1616-1683), dijo: «Las almas de los santos son el jardín de Jesucristo, . . . un jardín para deleitarse; Él se regocija en ellos.»

Puede que encontremos personas que nos quieran herir y contemplar con satisfacción perversa nuestra angustia, pero no nuestro Señor (vv.25-27). Dios anhela ser bueno con nosotros, satisfacer nuestras más profundas necesidades con su amor. Somos el deleite de su corazón. --DHR

DIOS SE DELEITA EN NOSOTROS. ¿CÓMO NO DELEITARNOS NOSOTROS EN ÉL?

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