13 de mayo,

Para al principio

La Biblia en un año: 2 Reyes 17-18, Juan 3:19-38

El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda. --Proverbios 26:21.


En la primavera de 1894, el equipo de los Orioles de Baltimore fue a Boston a jugar con el equipo de Los Medias Rojas en lo que se esperaba fuera un juego rutinario de béisbol. Pero lo que sucedió fue todo menos rutinario. John McGraw, de los Orioles, se enfrascó en una pelea con el tercera base del equipo de Boston. A los pocos minutos, todos los jugadores de ambos equipos se habían unido a la disputa.

Al poco rato, el conflicto llegó hasta las graderías y rápidamente pasó de malo a peor. Alguien prendió fuego a las graderías y el estadio completo se quemó totalmente. El fuego se extendió entonces a 107 edificios de Boston.

Proverbios 26:21 nos recuerda que «el carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda». ¡Qué difícil es retirar palabras airadas! El arma que se saca, el puño que se cierra y la voz airada tienen todos una cosa en común: es más fácil levantarlos que bajarlos. Puesto que Dios nos ama y conoce el horrible peligro de las contiendas, nos ruega que no juguemos con ellas. Tal vez pensemos que un pequeño conflicto hace la vida más interesante (incluyendo los deportes), pero el Señor quiere que pensemos en sus devastadoras consecuencias.

Padre, ayúdanos a no olvidar nunca el terrible poder destructivo de la contienda. Cuando surja en nosotros el deseo de atacar a alguien, ayúdanos a detenerlo antes de que empiece un «fuego».

EL MEJOR MOMENTO DE DETENER UNA PELEA ES ANTES DE QUE EMPIECE.

<···Indice