15 de mayo,

Estudia para vivir

La Biblia en un año: 2 Reyes 22-23, Juan 4:31-54

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. --2 Timoteo 2:15.


Si quieres convertirte en uno de los casi 24.000 taxistas certificados de la ciudad de Londres, prepárate para estudiar mucho. La única manera de colocarse detrás del volante es dominando The Blue Book [El libro azul], el manual para un curso que toma entre dos y cuatro años terminar. Puede que sólo se necesiten unos cuantos minutos para que el conductor de un taxi negro tradicional te lleve de un punto a otro, pero saber cómo llegar allá requiere años de estudio.

El apóstol Pablo recordó al joven Timoteo la importancia de conocer la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:14-17) y de cumplir su ministerio de enseñar a otros cuidadosa y diligentemente (2:15). La meta de esa enseñanza no es sólo aprender, sino vivir como Cristo. Pablo escribió: «Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas» (vv.22-23).

Hoy, y todos los días, apartemos tiempo para estudiar la Palabra de Dios con diligencia y propósito. Y tomemos tiempo para pedir a Dios que lo que aprendamos dé como resultado una conducta que honre a Dios y lleve a otros a Cristo. Sirve de poco conocer la mejor ruta si nunca nos colocamos en el camino.

LA META DEL ESTUDIO BÍBLICO NO ES SÓLO APRENDER, SINO VIVIR.

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