27 de mayo,

¿Amigo o enemigo?

La Biblia en un año: 2 Crónicas 1-3, Juan 10:1-23

También os rogamos . . . que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. -- 1 Tes. 5:14.


Durante la Guerra de Boer (1899-1902), a un hombre lo condenaron por un delito muy raro. Lo declararon culpable de ser un «desalentador». La ciudad sudafricana de Ladysmith estaba siendo atacada, y este traidor recorría de arriba a abajo todas las filas de soldados que estaban defendiendo la ciudad y hacía todo lo posible por desalentarlos. Destacaba la fuerza del enemigo, la dificultad de defenderse de ellos, y la inevitable captura de la ciudad. No usó arma alguna en su ataque, no era necesario. Su arma fue el poder del desaliento.

Por otro lado, el aliento puede ser un amigo poderoso. Fortalece al débil, da valor al de poco ánimo y esperanza al que titubea. Uno de los mejores ministerios que podemos tener es animar a otros creyentes.

Muchos cristianos se agotan en sus conflictos diarios con el maligno y se sienten tentados a darse por vencidos en su lucha espiritual. Necesitan una palabra de aliento. Los pastores y otras personas involucradas en el ministerio necesitan expresiones de agradecimiento y la seguridad de nuestro apoyo por medio de la oración. Puesto que el desaliento les afecta mucho, necesitan que los animen y estimulen.

¡Alienta a alguien hoy!

UN POQUITO DE ALIENTO PUEDE INICIAR UN GRAN LOGRO.

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