2 de noviembre,

Gracias por los escépticos

La Biblia en un año: Jeremías 27-29, Tito 3

Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. –Mateo 28:17.


Los discípulos de Jesús no se convencían fácilmente. Cuando escucharon el emocionante testimonio de las mujeres que habían estado en la tumba vacía “no las creían” (Lucas 24:11). Y cuando Jesús se les apareció de repente aquella noche, “de gozo, no lo creían, y estaban maravillados” (v.41). Estaban tan llenos de gozo y asombrados al ver a su Señor resucitado que cuestionaron sus propios sentidos.

Incluso cierto tiempo después, cuando Jesús apareció a sus discípulos en Galilea, “algunos dudaban” (Mateo 28:17). En este grupo probablemente se encontraban aquellos seguidores que estaban viendo al Salvador resucitado por primera vez (1 Corintios 15:6). Antes de adorarlo, tenían que estar seguros de que no estaban viendo a un fantasma.

Me alegro de que la Biblia registre que los discípulos fueran escépticos, porque eso demuestra que no se les podía engañar fácilmente. Como resultado, su testimonio tiene más peso. Su deseo de tener pruebas nos ayuda a estar seguros de que Jesús en realidad sí resucitó de entre los muertos. También nos asegura que Dios no quiere que seamos bobos, y que Él puede sacar una fe muy firme de la duda. Hasta su suave reprensión a Tomás produjo una firme confesión: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28). Yo doy gracias por estos antiguos escépticos. ¿Y tú?

UN ESCEPTICISMO HONESTO PUEDE SER EL PRIMER PASO HACIA UNA FE FIRME.

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